28 de enero: Día Mundial de la acción frente al calentamiento terrestre

Published On: 28/01/2022-12.5 min read-

El 28 de enero es el Día Mundial de Acción contra el Calentamiento Global, más conocido como el Día Mundial de la Reducción de las Emisiones de CO2. Esta fecha fue elegida por las Naciones Unidas para concienciar sobre el problema del calentamiento global y sus consecuencias en el planeta, y para animar a la gente a tomar medidas y decisiones para combatirlo. La situación actual, a principios de 2022, no muestra signos de desaceleración y en 2021 el IPCC publicó su alarmante informe sobre la situación y sus predicciones son más que pesimistas para nuestro futuro.

Sin embargo, probablemente se pregunte qué es el calentamiento global y en qué consiste. Hacemos un recorrido por la ciencia para explicar todas las aristas de este fenómeno que ya impregna a todos los niveles, nuestro día a día.

¿Qué significa el Calentamiento Terrestre?

El calentamiento global es el aumento de la temperatura de la Tierra causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad humana. He aquí una definición rápida y sencilla de lo que es el calentamiento global.

Pero llevemos nuestra definición un paso más allá: el efecto invernadero es el calentamiento que se produce cuando ciertos tipos de gases en la atmósfera retienen el calor. La luz solar brilla en la superficie terrestre, donde es absorbida y, a continuación, vuelve a la atmósfera en forma de calor. En la atmósfera, los gases de invernadero retienen parte de este calor y el resto se escapa al espacio. Cuantos más gases de invernadero haya, más calor se retendrá. Para que te hagas una idea, es el mismo principio que el de las ventanas de un invernadero.

Los gases de efecto invernadero se descubrieron en 1824, cuando el científico Joseph Fourier calculó que la Tierra sería mucho más fría si no tuviéramos atmósfera. Así, este famoso efecto invernadero es esencial para nosotros, ya que permite que el clima de la Tierra sea habitable. Sin ella, muchos científicos estiman que la Tierra sería 15 grados centígrados más fría. Posteriormente, en 1895, el químico suizo Svante Arrhenius hizo el descubrimiento del gas de efecto invernadero al darse cuenta de que la actividad humana podía aumentar el efecto invernadero debido a su gran producción de dióxido de carbono.

Muchos escépticos del clima sostienen que la Tierra siempre ha experimentado períodos de calentamiento y enfriamiento y que no hay nada nuevo en ello. Sin embargo, aunque el comienzo de su argumento es bueno, olvidan un hecho esencial e importante:

Las temperaturas nunca han subido tan rápidamente y bruscamente.

La temperatura media global y las concentraciones de dióxido de carbono (uno de los principales gases de invernadero) han fluctuado en un ciclo de cientos de miles de años conforme ha ido variando la posición de la Tierra respecto del sol. Como resultado, se han producido las diferentes edades de hielo. Sin embargo, durante miles de años, las emisiones de GEI a la atmósfera se han compensado por los GEI que se absorben de forma natural. Por lo tanto, las concentraciones de GEI y la temperatura han sido bastante estables. Esta estabilidad ha permitido que la civilización humana se haya desarrollado en un clima consistente. En ocasiones, otros factores tienen una influencia breve sobre la temperatura global. Las erupciones volcánicas, por ejemplo, emiten partículas que enfrían temporalmente la superficie de la Tierra. No obstante, éstas no tienen un efecto que dure más de unos cuantos años. Otros ciclos, como El Niño, también se producen de manera breve y en ciclos predecibles. Ahora los humanos han aumentado la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera más de un tercio desde la revolución industrial. Estos cambios tan significativos se han producido históricamente en el trascurso de miles de años pero ahora se producen en tan solo unas décadas.

¿Cuáles son sus consecuencias en el planeta?

Estos cambios bruscos y rápidos en nuestro clima tienen consecuencias profundas y preocupantes para nuestro planeta. De hecho, el calentamiento global impone un cambio de clima tan repentino que algunas especies vivas no pueden adaptarse a él.

Antes hemos mencionado que el clima de la Tierra siempre ha variado y oscilado entre temperaturas como las actuales y otras mucho más frías. Tan fría, de hecho, que en una época las capas de hielo cubrían gran parte de los continentes norteamericano y europeo. Sin embargo, subrayamos que estos cambios de temperatura siempre se han producido lentamente, a lo largo de miles de años, y que la diferencia entre las temperaturas medias mundiales y las de las épocas glaciales fue de sólo 12 grados centígrados.

De hecho, por primera vez desde que se tienen registros, las conclusiones de un reciente estudio publicado en  marzo 2020 han puesto en jaque las estimaciones de evolución climática al revelar que la capacidad de la selva más grande del mundo de absorber carbono de la atmósfera se ha reducido hasta tal punto que ya podría estar liberando más carbono del que almacena.

El impacto del calentamiento global está afectando a todas las regiones del mundo sin excepción. Los dos principales impactos de este cambio son la alteración de la biodiversidad con el agotamiento de los recursos naturales, y la alteración de los océanos y mares. Veamos esto con más detalle.

El derretimiento de la capa de hielo tiene muchas consecuencias negativas para nuestro planeta. En efecto, el deshielo de la capa de hielo provoca una subida del nivel medio del mar y de los océanos. El IPCC prevé una subida media de 82 cm para 2100 si no tomamos medidas para limitar el calentamiento global y reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta subida del nivel del mar tendría un fuerte impacto en las zonas costeras de todo el mundo. El exhaustivo informe de los expertos El océano y la criosfera en un clima cambiante (2019) expone las consecuencias del calentamiento global en los océanos y la criosfera y sus impactos en las sociedades humanas y los ecosistemas. El océano es un sumidero de carbono, lo que significa que absorbe el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y lo almacena. Sin embargo, la acumulación de CO2 en el océano modifica su composición y provoca una acidificación que amenaza directamente su capacidad de absorción.

Sin embargo, esta subida del nivel del agua conlleva una pérdida de territorio y de tierra, lo que tiene un impacto directo en la agricultura y la pesca, afectando a la seguridad alimentaria. Además, el cambio climático también está provocando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos, como inundaciones, incendios forestales, olas de calor, etc. Esto está empujando a la gente a emigrar para poder sobrevivir. Esto hace que la gente emigre para sobrevivir. La fauna y la flora también son sensibles a estos cambios y algunas especies se ven obligadas a emigrar o a adaptarse lo más rápidamente posible para evitar su extinción.

¿Existe soluciones para combatirlo?

Por desgracia, muchos científicos coinciden en que muchos de los efectos del calentamiento global son irreversibles. Además, el último informe del IPCC, publicado en agosto de 2021, hizo una observación alarmante sobre el calentamiento global. En su alarmante y catastrófico informe, el IPCC pide a los políticos y a los ciudadanos que actúen de verdad para limitar la catástrofe climática.

Todavía hay tiempo para actuar, pero hay que hacerlo rápidamente. Lo ideal sería limitar el calentamiento global a +1,5ºC, pero esto requiere una reducción inmediata de nuestras emisiones globales de gases de efecto invernadero. Para lograrlo, he aquí algunas soluciones:

  • Medir nuestra huella de carbono. Tenemos que adaptar nuestro estilo de vida a la situación actual y actuar en consecuencia. La mejor manera de hacerlo es reducir nuestra huella de carbono y para ello puedes identificar las principales fuentes de emisión de C02 en tu vida diaria y cambiarlas. Por ejemplo, puedes optar por un consumo de corta distancia para tu comida, evitar la moda rápida, etc.

  • Compensa tus emisiones de carbono. De hecho, puedes compensar tus emisiones de CO2 donando a un proyecto medioambiental, por ejemplo. Hoy en día, vivimos en un mundo de Internet y conectividad. Los datos digitales son una de las mayores fuentes de emisiones de CO2. Una forma de contrarrestarlo es utilizar un navegador ecológico como Ecosia. Se trata de un motor de búsqueda que planta un árbol con cada búsqueda que se realiza.

  • Calcule también la huella de carbono de su empresa. Desde 2010, las empresas con más de 500 empleados, así como las instituciones públicas con más de 250 empleados y las autoridades locales con más de 50.000 habitantes, deben reducir su huella de carbono o enfrentarse a sanciones económicas.

Uno de los puntos clave para reducir la huella de carbono es optimizar el consumo de energía. Esto es posible si se opta por las energías renovables. Aquí hay que pensar que la respuesta no debe ser sólo eléctrica, sino también térmica. La tecnología solar híbrida ofrece una respuesta completa. Nuestra tecnología aHTech, adaptada a todos los sectores con gran demanda de agua caliente y electricidad, ha permitido ya a más de un centenar de industrias reducir su impacto medioambiental. El grupo Iberostar ha elegido nuestra tecnología para tres de sus hoteles, lo que le ha permitido reducir sus emisiones de CO2 en una media de 200.000 kg.

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